La Nochebuena ha pasado, el almuerzo de Navidad también pero todavía queda la gran cena de Año Nuevo. En ese lapso, nuestro organismo no ha logrado recuperarse de la gran comilona del 24, cuando ya tiene que estar preparado para comenzar a digerir los nuevos ricos platos preparados para el 31.
En general, la alimentación debe seguir un orden para que el cuerpo tenga un equilibrio; y es en esta época cuando la disciplina debe seguirse con más rigor todavía para no llegar a desestabilizarlo.
Los especialistas afirman que la moderación es la mejor receta para prevenir la indigesta característica de las fiestas. Por esta razón, es importante masticar lentamente, beber y comer despacio; además de compensar las demás comidas realizándolas más ligeras que lo habitual.
Algo más que un simple dolor
Hasta aquí, se ha hablado de la alteración más común; pero concretamente ¿qué es la indigestión?
De por sí el proceso de la digestión es muy lento, viéndose prolongado si se ha ingerido en exceso. En estos casos, el organismo debe producir más ácidos, llevando a la hinchazón del tracto intestinal o del abdomen.
De esta manera, para evitar los malestares hay que tomar ciertos recaudos, que yudarán a hacer más llevadera la situación. En primer lugar, se deben evitar los alimentos ricos en grasas o fibras, y no abusar de carnes, fiambres y embutidos.
También, tratar de sustituir el café por infusiones digestivas tales como manzanilla, menta, salvia o hierbabuena.
Es para destacar que si los excesos se prolongan, aumenta el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, obesidad, alteraciones digestivas, entre otras patologías.
La “autoayuda” para la digestión
Además de existir alimentos o infusiones que ayudan al proceso, gran parte depende de la manera en que se ingieran.
Principalmente, se debe comer despacio y de manera relajada, dedicando como mínimo de 20 a 30 minutos a cada comida. Junto a esto, es importante masticar bien los alimentos, ya que la digestión de muchos de ellos comienza justamente en la boca.
Por su parte, existen ciertos condimentos como la mostaza o las especias fuertes que irritan la mucosa gástrica y aumentas la acidez estomacal. Las hierbas aromáticas pueden ser una buena alternativa para sazonar las comidas, proporcionando sabores más nobles y placenteros al paladar.
Los líquidos también deben proporcionarse en su justa medida. No es conveniente beber mucho durante las comidas o inmediatamente después de ellas. De esta se forma, se evita diluir los jugos gástricos y retrasar la digestión.
Todo esto no debe estar apartado de consideraciones tales como evitar grandes porciones, bebidas muy frías o calientes, las frituras y el abuso del alcohol.
Es de suponer que diciembre no sea la mejor época para revertir pautas alimentarias. Sin embargo, nunca es tarde para aprender sobre la manera más indicada de mantener una conducta, ayudando de esta forma a que el organismo funcione de manera equilibrada y en armonía.