El menú está planificado y el lugar ya ha sido elegido. El paso a seguir es preparar la cena (o almuerzo) para que se convierta en un momento placentero para invitados y anfitriones.
Un ingrediente que colabora en este sentido es la disposición de la mesa. Como primera medida hay que cuidar de no colocar vajilla que no vaya a ser utilizada, con la única finalidad de ampulosidad. Más bien, es importante colocar los elementos indispensables para poder disfrutar y saborear correctamente el menú escogido. Siempre es bueno tener a mano el número de teléfono de una empresa de alquiler de vajilla, ya sea porque los comensales son muchos o bien porque no se dispone de lo necesario para la comida.
Esto también es importante ya que los invitados deben sentirse confortables y cómodos. En este sentido, hay que considerar que la mesa sea lo suficientemente espaciosa para la cantidad de gente prevista y no recargarla con elementos decorativos.
Asimismo, los manteles y servilletas colaboran en la composición global. Dependiendo del nivel de formalidad y el color de vajilla escogido, será el tipo y la tonalidad adecuada para la ocasión.
En cuanto a las copas, estas dependerán de la clase de bebidas elegidas acorde con la comida. Si se opta por un servicio completo de vinos (blanco y tinto), será necesaria una copa para cada tipo. Así, la de blanco debe ser más chica que la de tinto; mientras que la del agua será la más grande.
Por último, existe un detalle que, de ser tenido en cuenta, podrá colaborar en la ambietación general: la iluminación y musicalización. Velas, lámparas de colores o de luz tenue son algunas de las opciones que generarán la lumnisidad correcta para el evento; la que acompañada con música de fondo terminará de completar todo lo necesario para que el momento se convierta en inolvidable.