Cada inmigrante que hizo su llegada a nuestro país, trajo consigo una valija llena de expectativas, ilusiones e ímpetu trabajador. Aquí, poco a poco, se convertiría luego una historia, un legado, una tradición.
En el Valle de Traslasierras, más precisamente al pié del Cerro Champaquí, se encuentra un lugar que guarda mucho de todo esto: la Estancia “El Rodeo”. Allí, la familia Zappegno construye día a día lo que comenzó como un emprendimiento familiar; y hoy se ha convertido en uno de los exportadores de aceite de oliva más importantes del país.
“Nuestros principales clientes son importadores y distribuidores norteamericanos de productos orgánicos, que consumen aceite de oliva extra virgen a granel. Además estamos en contacto con compradores japoneses interesados en la pasta de aceitunas; mientras que los brasileros consumen aceitunas verdes y aceite de oliva”, especifica Luciano Zappegno, especialista en olivicultura e hijo de Nico Zappegno, dueño de la empresa.
Desde el olivar
Próximamente, un nuevo mes de enero se convertirá en la mejor época para comenzar la cosecha; momento en que la aceituna cambia de color de verde a pintona, punto donde tiene la mejor calidad de aceite.
Combinando tradición con tecnología de última generación, el aceite comienza su proceso de producción con la recolección manual del fruto. A las porcas horas es llevada a la fábrica, donde una máquina de extracción continua extrae el zumo.
Posteriormente, los tanques de atmósfera controlada son los encargados de contener la extracción, protegiéndola de la oxidación, hasta el momento del fraccionado en diferentes envases.
Siendo el aceite el primer producto elaborado por Valle Champaquí S.A, su abanico de productos abarca pasta de aceituna, aceitunas a la griega, Sarditos en aceite de oliva y aceitunas arbequinas en salmuera; además de las diversas presentaciones del óleo, incluidas las canastas para regalo.
Certificación internacional
El olivar, plantado hace 70 años en la ladera de las sierras cordobesas, posee ya certificación orgánica internacional. La misma, provista por la National Organic Program (NOP) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, exige que “el manejo del olivar y la materia prima se realice bajo estrictas normas de producción orgánica. De esta manera, cumplimos con los requisitos del mercado norteamericano, nuestro principal cliente”, detalla Luciano.
Por su parte, las características climáticas realizan un gran aporte a la obtención del producto final. Tal como lo explica el especialista: “aire limpio y fresco, baja amplitud térmica, suelo de muy buena fertilidad, libre de plagas y enfermedades, posibilitan una recolección de frutos en óptimas condiciones, para obtener el aceite de máxima calidad”.