Planificar las vacaciones también implica pensar qué haremos con la mascota del hogar. Tratándose de perros o gatos, llevarlos al viaje o dejarlos en un pensionado son dos alternativas que requieren de preparación, para que puedan disfrutar de la estadía en cualquiera de las dos circunstancias.
Si la familia escoge emprender la marcha con el animal, los preparativos deben comenzar un mes antes de la partida. En este tiempo, hay que asegurarse que las vacunas estén al día, más aún si es la primera vez. Frente a esta situación, debe pasar un mes o más entre la aplicación de la misma y el viaje.
También es conveniente colocar una medalla identificatoria en la cual se consignen el teléfono y dirección del propietario. Esto permitirá recuperarlo en caso de extravío, además de evitar su posible eutanasia en caso de ser encontrado deambulando solo en la vía pública.
En la cuenta regresiva
Desparasitar a la mascota, controlar pulgas y garrapatas son acciones que deben realizarse dos semanas antes de la partida. Para esto, el veterinario es el mejor guía ya que orientará a la familia respecto del método más indicado para evitar infecciones. Asimismo, se deberá indagar respecto de la existencia de enfermedades exóticas para buscar la forma de prevenir el contagio.
En la víspera de la partida, la alimentación debe ser medida. Se aconseja suministrarle comida liviana diez horas antes de partir, y mantener al animal en ayuna durante el viaje para evitar los vómitos. Esta situación es exceptuada en caso que el viaje dure más de 12 horas.
De la misma manera, el día de la partida tiene sus recaudos. Si la mascota se enferma o angustia con facilidad, será pertinente administrarle un medicamento contra náuseas o mareos, recetado previamente por el veterinario.
Especial atención habrá que prestarle a esto, ya que algunos animales presentan dificultad al caminar cuando son medicados con calmantes; lo que podrá convertirse en un problema si se trata de mascotas de gran tamaño.
El viaje está prácticamente listo pero, en el caso de emprenderlo con un perro, es más que conveniente pasearlo antes de subir al vehículo.
Todos a bordo
Según el animal doméstico que se traslade, el trayecto tendrá distintos condicionantes. En el caso del gato, lo más aconsejable es llevarlo dentro de una jaula de transporte o canasta de tamaño apropiada. Por su parte, viajar en auto para un perro no será problema si el mismo está acostumbrado desde cachorro.
A pesar de esto, en caso de tratarse de un trayecto largo, habrá que detenerse cada dos horas para que pasee y haga sus necesidades. Asimismo, no es conveniente que saque la cabeza por la ventanilla ya que esto le podrá producir una eventual irritación en los ojos y orejas.
De igual manera, hay recaudos comunes para gatos y caninos. Ambos, deben viajar en el asiento trasero, y al hacer alguna parada no dejarlos en el auto si se estaciona al sol. El vehículo podrá tener una temperatura interior de 70º, lo que les ocasionará un golpe de calor.
Además, no es apropiado colocarlos en el baúl, menos aún encerrarlos completamente porque las emanaciones del tubo de escape puede asfixiarlos.
Lo que NO debe faltar
Entre tantos preparativos, lo más común es que algo quede olvidado en el hogar. Por esto, una ayuda – memoria colaborará en tener presente cuáles son las cosas esenciales.
Cada mascota tiene su “kit de mantenimiento”, muchas veces constituido por el plato para la comida y el agua, alfombra o manta para dormir, bandeja y piedritas sanitaria, cepillo, peine, juguetes, entre otros.
Un botiquín médico de urgencia puede ser muy útil para ciertos imprevistos. Es recomendable que el mismo contenga antisépticos, gasas, compresas y termómetro.
Además, no hay que olvidar las bolsas plásticas y papel para recoger los excrementos en los lugares donde se haga un alto durante el viaje.
Un nuevo inquilino
Si se opta por dejar al perro en un pensionado o guardería, es importante visitar previamente el establecimiento. De esta manera, el dueño podrá asegurarse que el mismo esté habilitado, que las condiciones higiénicas sean las adecuadas y que el entorno sea agradable.
Estos animales poseen gran facilidad de adaptación a lugares de este tipo, aún cuando nunca hayan estado en uno. Por esta razón, el amo no debe sentirse culpable ante las quejas o lamentos del animal por la separación.
Igualmente, es indispensable informar al responsable del lugar sobre la salud de la mascota y dejarle la libreta sanitaria junto con los datos del veterinario de cabecera. También es conveniente prevenirlo del régimen alimentario (se recomienda dejar el alimento habitual) y de las costumbres del animal.
Extraído de las recomendaciones distribuídas por Royal Canin.